domingo, 11 de septiembre de 2011

"La escuelita de El Palmar"

        -11 de Septiembre : "¡Día del Maestro!"

ESCUELA DE "EL PALMAR"A 40KM DE GRAL PINEDO.PROV.DEL CHACO.

Hoy más que pensar en ese gran educador, pionero, político y escritor que fue Sarmiento; yo siento que esta fecha tiene más que ver con esa maestra que enseñaba en la escuelita del Palmar y-al pensar en ella- pienso en todas las maestras, los docentes que son educadores inmensos, políticos, porque educar, enseñar, aprender son ante todo acciones políticas.

Gracias a aquella maestra puedo pensar hoy en mi oficio,  todo lo que soy, -junto con mis compañeros- muchos de ellos además de profesores, primero fueron y son  maestros :- trabajadores de la educación.
Esa maestra que fue mi madre, enseñaba en este paraje olvidado del Chaco; a 50km de nuestro pueblo; y hasta allí llegaba; a la escuelita de barro, de adobe y cal, que estaba apartada del pueblo.
Mi madre llegaba a la escuela en su Renault 4L; y sus alumnos eran los hijos de los cosecheros que levantaban con sus padres el algodón de los colonos, unas pocas familias que sembraban entonces en esa zona del Chaco, hoy este paraje ya no existe como aquel que fue entonces, porque la geografía ha cambiado, porque ya casi no se siembra el algodón como lo hacían en ese tiempo.

De aquella maestra rural aprendí el color de la vinchuca, a diferenciarla de una cucaracha con su caparazón marrón oscuro.
 De esos paisanos (padres de sus alumnos) mi madre escuchó la palabra Chagas la primera vez y después ella me enseñó- no sin amargura- que una enfermedad : el Mal de Chagas, afectaba a más de la mitad de aquellos hombres.

Los mismos cosecheros rudos y flacos, que aplastaban con una regadera los colchones de tierra del patio de la escuela para organizar la fiesta patria, o algún baile, chamamés  y chivito mediante.
De esas mujeres, las madres de sus alumnos (que ayudaban a mi madre) de manos agrietadas y piel lastimada; sarmentosas, marcadas por los pinches de la planta de algodón, ellas servían los tazones de mate cocido y repartían las galletas a los alumnos de la escuela, los más ricos que nunca he vuelto a probar.

Mi madre fue maestra rural de aquella escuela y si hoy soy docente; es a ella a quien debo la elección por el trabajo de maestra, educadora, lectora, profesora.
A esa escuela quiero volver para entender otra vez que ser maestro era (y es )una opción de vida, es partcipar de un mundo para que éste cambie; para que algo se mueva, para que una realidad se modifique.
De la maestra que fue mi madre y- de tantas otras y otros que vinieron luego- yo aprendí que los maestros  iban más allá de los límites de la escuela, de sus muros, para involcrarse en su comunidad, siendo parte activa de ella.
 Esas maestras conocían a cada uno de sus alumnos y sus padres, sus vidas, sus modos de entender y valorar la educación.
Los maestros eran aquellos que  animaban  a la comunidad a hacer oír su voz, a criticar,a reclamar  con respeto y tolerancia, a salir a la calle para pelear por los derechos, las necesidades, ir a la intendencia, pedir el agua, insistir, reclamar hasta que se construyó un algibe y se hicieron pozos para tener el agua en la escuelita del Palmar.
Mi madre era de esas maestras y a esas maestras quiero volver, porque eran conscientes de lo fundamental que siempre fue su trabajo  para la sociedad en la que vivían.
Tal vez hoy para conmemorar el valor simbólico de la fecha habría que retomar aquella práctica de salir a luchar por la dignidad de nuestro oficio,por sus mejores condiciones salariales y pedagógicas, por recuperar otra vez la calle donde hacer escuchar nuestras voces,nuestras necesidades y la importancia política  y social de nuestro trabajo docente, sin el cual no existen sociedades que avancen ,que cambien y se humanicen en el mundo entero; -aún en tiempos de facebook y globalización.
Un maestro, un profesor, un educador siempre enseña a mirar mucho más que la propia vida cuando se mira y se piensa con ojos críticos la vida para entenderla y, es alguien que siempre aprende la  historia misma de su clase; cada vez que interviene en el mundo,con sus prácticas para transformarlo.
           

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